¿Por qué en algunas películas ocurren sucesos paranormales?

Desde que la radio se le encienda cada noche exactamente a las tres de la mañana a uno de los actores hasta la sistemática muerte de muchos de los involucrados en el film, sucesos muy extraños, que no pueden clasificarse más que como paranormales, han ocurrido en diferentes películas. Veamos algunos ejemplos:

1. El Exorcista (1973)

Considerada por muchos la mejor película de horror de la historia, estuvo envuelta por un halo paranormal amenazando con devorar al equipo. Un incendio que obligó a que la producción se retrasara durante seis semanas, la lesión en la columna de las actrices Linda Blair y Ellen Burstyn, y varios afirman haber visto teléfonos levantarse sin explicación lógica. Lo peor vino después: se estima que entre cuatro y nueve personas fallecieron durante el rodaje (entre ellos, los actores Jack MacGowran y Vasiliki Maliaros, además de un experto en efectos especiales y un cuidador nocturno).

2. Poltergeist y secuelas (1982-1988)

Después de luces que se apagaban y se encendían, incendios en el plató sin causa aparente, y ataques de pánico del joven Oliver Robbins, los involucrados en el filme empezaron a morir: primero Dominique Dune, estrangulada por su novio en 1982, sigue Julian Beck, por cáncer de estómago; Will Sampson, fallo renal; Zelda Rubinstein, fallo del corazón; y finalmente, en 1988, la jovencísima Heather O’Rourke, protagonista de la trilogía, pasó a mejor vida con 12 años de edad a causa de un shock séptico. Se dice incluso que tras su fallecimiento, su mamá la vio por una de las ventanas diciéndole: “Mamá, no voy a volver”.

3. Rosemary’s baby (1968)

Durante el rodaje de la película, el productor William Castle tuvo que ser hospitalizado a causa de un fallo renal grave, y durante sus delirios se le oyó gritar: “¡Por el amor de Dios, Rosemary, suelta el cuchillo!”. Él, por fortuna, se recuperó, sin embargo el compositor Kryzstof Komeda moriría de un coágulo cerebral casi por la misma fecha. Pero quizá lo peor vino para el director Roman Polanski: en Agosto de 1969, la casa de Polanski en Los Ángeles fue asaltada por adeptos de la secta de Charles Manson y hubo trágicos resultados, con cuatro víctimas mortales, entre ellas la esposa embarazada de Polanski, Sharon Tate, que había sido secundaria en la película.


>> Sin embargo, no todo es terror. También hay películas que nada tienen que ver con el género y se han visto envueltas en este tipo de sucesos sin motivo aparente. De estas tenemos, por ejemplo:

4. Superman (1978)

Sí, el hombre de hierro resultó ser ave de mal agüero. El primer actor que interpretó al superhéroe en la serie de televisión de los años 50’, George Reeves, fue encontrado muerto de un disparo. El segundo intento para una película, Christopher Reeve, tras conocer la fama mundial gracias al personaje, sufrió años después un terrible accidente tras caerse de un caballo, quedó parapléjico y postrado en una silla de ruedas hasta el momento de su muerte, en 2004. Por su parte, la actriz Margot Kidder (Louis Lane) desarrolló un grave trastorno bipolar. Richard Pryor, de Superman III, cayó con esclerosis múltiple y Marlon Brando (el padre de Superman), tuvo a los pocos años una suerte de desventuras que lo convirtieron una especie de misántropo.

5. Rebelde sin causa (1955)

Para empezar, su protagonista, James Dean, no llegó a ver el estreno: falleció en un accidente tras estrellarse frontalmente con otro auto. Años después, la actriz Natalie Wood se convirtió en una especie de Ofelia, muriendo ahogada en extrañas circunstancias. Sal Mineo murió apuñalado por un ladrón a la salida de su apartamento y, finalmente, el actor secundario Mick Adams, uno de los pandilleros en la película, falleció a los 37 años víctima de una sobredosis. Todos murieron antes de los 40 años.

6. Atuk

Sí, sin fecha, porque en realidad la película ‘Atuk’ nunca pudo ser grabada. Y la razón es siniestra. Basada en una novela de comedia (sí, de comedia, sin drama y definitivamente sin terror alguno) escrita por Modercai Richler en 1963 y cuyo título era “El incomparable Atuk”, en la trama tendríamos a un simpático esquimal que cambia su Iglú por la jungla urbana de Manhattan en Nueva York y sus peripecias en la Gran Manzana para poder adaptarse tras venir de una vida casi salvaje.

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Todo comenzó a ponerse oscuro cuando este libro fue llevado a guión por Peter Gwzovsky. Jhon Belushi (Blue Brothers) fue el primer interesado en protagonizar la película… y una semana después de firmar el contrato murió de una sobredosis de Speedball (cóctel letal de cocaína mezclada con heroína). Bueno, una muerte suele pasar, así que tras un tiempo de duelo le ofrecieron el papel a Sam Kinison… quien tras rodar un par de escenas fue arrollado en su coche por un camión conducido por un adolescente ebrio (¿Dónde se ha visto a un adolescente, ebrio, conduciendo nada menos que un camión?).

Siete años después y tomando el lema de ‘la tercera es la vencida’, el guión le fue enviado a John Candy… que poco después fue hallado muerto de un infarto y al lado de su cadáver estaba el guión de Atuk abierto por la primera página. Ese mismo año (1994), Murray O´Donoghue, que ayudaba a co-escribir algunas escenas para la película, falleció de una hemorragia cerebral. Esto fue más que suficiente para clausurar el proyecto y ni querer hablar más de él. Sin embargo, demostrando lo inmunes que podemos ser a la ‘superstición’, en 1997 los derechos del filme fueron adquiridos por una productora independiente, que contrató al actor Chris Farley (Los Caraconos)… quien justo una semana antes del rodaje apareció muerto de una sobredosis, no sin antes mostrarle el guión a su amigo Phil Hartman para que trabajase en el proyecto, y seis meses después fue hallado muerto de un disparo en la cara por nada menos que su novia, que luego se suicidó.

Desde entonces el paradero del guión es incierto, y mejor que siga así.


>> Ahora, ¿por qué han sucedido estas cosas?, ¿es posible hallar una explicación lógica? Bien, dicen que cada vez que un filme es asociado con una leyenda siniestra, un ejecutivo de márketing se frota las manos en Hollywood. En las películas de terror es bastante cierto que podría ser comercial: un hecho innegable es que a muchos les atrae el morbo. ¿Qué mejor publicidad?

No obstante, hay otros casos que obviamente no aplican. Una cosa es ‘sucesos extraños’ y otra muy distinta la muerte de gran parte del elenco en un lapso de tiempo tan corto. ¿Coincidencias? En Poltergeist, por ejemplo, se dijo que ‘la maldición’ la causó el director al usar huesos humanos reales para la filmación. Aunque, por otro lado, estos son manipulados todo el tiempo en morgues, hospitales y facultades de medicina sin incidentes que reportar.

Otra explicación que podríamos encontrar es la propia mente humana: estás grabando una película de terror y te estás muriendo de miedo, en realidad. Te vuelves paranoico, torpe, y tal vez en casos extremos, el pensamiento humano haya sido lo suficientemente venenoso para enfermar y matar.

Ah, pero esto no aplica en las películas que no son de horror. ¿Qué fue lo que pasó con Atuk, una, al parecer, inofensiva novela cómica? Trágicas casualidades parece ser la única respuesta relativamente lógica. Y no del todo: son demasiadas. El guión parecería radiactivo si todos hubieran enfermado (como sucedió en los escenarios de El conquistador de Mongolia en 1956), pero la sobredosis y los accidentes no entran en esa categoría.

Por lo que, a menos que en el futuro se halle una explicación bastante buena, de momento diremos que “No creo en brujas (o maldiciones), pero de que vuelan, vuelan”.

Isabel Pérez

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